BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL PARADIGMA PÚBLICO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA - I

Este paradigma no es una mera tautología o sinonimia con respecto a la institución bibliotecaria dedicada a la población en general, es decir, aquella destinada a todos los grupos sociales. No es así porque de lo que se trata de explicar bajo este rubro son las raíces y los principios políticos de «lo público» en torno a la biblioteca pública. Raíces y principios que se aprecian como una parte esencial de la identidad de este servicio. La formulación de estos antecedentes y fundamentos es compleja pues tiene un carácter multidimensional en tanto que se entreteje con puntos de vista sociales, políticos, filosóficos, antropológicos, jurídicos, históricos y económicos. Esta complejidad se observa, por ejemplo, en relación con la dicotomía público/privado (Bobbio, 2006, p. 11) o con el análisis de la transformación estructural de la esfera pública (Habermas, 1989, p. xi).

 

El enfoque multidimensional en torno a lo público se comprende a través de la simplificación planteada por la filósofa Nora Rabotnikof. Ella afirma que el fenómeno de lo público es posible analizarlo mediante tres caracterizaciones, a saber: a] como respuesta a la demanda de la comunidad, b] como vigencia del Estado de derecho y c] como parte de una cultura política (Rabotnikof, 1993, p. 76). Podemos inferir en este sentido que lo público otorga contenido institucional a la biblioteca pública y, viceversa,  la biblioteca pública concede asimismo carácter institucional a lo público: I] cuando el servicio público de biblioteca para toda la población se origina por la necesidad que presentan los miembros de la comunidad de contar con un espacio de información bibliográfica para el apoyo en el cumplimiento de sus obligaciones y el disfrute de sus derechos en el contexto de su condición ciudadana; II] cuando el Estado asume la responsabilidad de crear entre la gama de servicios públicos el de biblioteca pública, regulado este servicio por diferentes ramas del derecho público y administrativo principalmente; y III) cuando esta institución bibliotecaria forma parte tanto de la política pública del Estado como de la cultura política ciudadana. La biblioteca pública así se convierte en un escenario que evoluciona de acuerdo con la dinámica política y social del Estado republicano y democrático. De tal modo que estas “tres referencias a lo público apuntan a un núcleo común: la presencia (o ausencia) ciudadana, la vigencia de sus derechos y las formas de relación entre individuos y comunidad política” (Rabotnikof, 1993, p. 89).

 

El espíritu democrático-republicano en relación al asunto que nos ocupa se entiende cuando, por ejemplo, se asevera:

 

La Biblioteca Pública de Buenos Aires, en cierta medida, era el primer acontecimiento eminentemente republicano y democrático en el área de la cultura popular que había extendido con enorme aceptación en todos los estamentos de la sociedad. En ese sentido, fue una obra mancomunada entre las aspiraciones de los dirigentes políticos y los anhelos de los ciudadanos; indudablemente, constituyó el ejemplo más acabado de gestión gubernativa e intereses individuales encolumnados en el beneficio social de todos (Parada, 2002, p. 107).

 

Puesto que el significado primigenio de publicus deriva de populus, la afinidad que existe entre res publica y res populi infiere que lo público es del pueblo; consecuentemente, lo público es para el público. En este sentido, el concepto de biblioteca pública encuentra su raíz significante en el alcance etimológico que se refiere a toda cosa de uso público, por ende, ella es una cosa de lo público (bien que gestiona el Estado) y para el público (bien para el uso de la población). El espectro histórico de este tipo de bibliotecas sugiere que, a partir del siglo XIX, esta institución comenzó a constituirse para el usufructo de los presentes (mujeres y hombres) y futuros ciudadanos (niñas y niños). Con razón pensamos que esta biblioteca no es de nadie en particular, sino del todo el pueblo contribuyente; es por tanto propiedad pública y destinada para el uso del elemento humano del Estado, esto es, para la satisfacción de las necesidades sociales de la población. De tal modo que las características respecto a lo público y el público distinguen a este centro bibliotecario precisamente como un «espacio público». Se advierte que esta idea también se construye con el estudio y análisis de diversas disciplinas (Rabotnikof, 1995, p. 51).  

 

Gramaticalmente la palabra «pública», como adjetivo calificativo en singular, precisa el significado concerniente al grado positivo de la biblioteca a la que nos referimos de manera común; añade atributo y agrega naturaleza al nombre sustantivo; expresa la cualidad aplicada al vocablo «biblioteca», haciéndola distinta a otros tipos de bibliotecas. Consecuentemente, el adjetivo es imprescindible para entender el relevante significado político de esta institución de servicio. Así, biblioteca pública como concepto alude a un determinado servicio bibliotecario de carácter genérico que proporciona sentido y forma a la vida colectiva, tanto rural como urbana. Es la institución donde lo público define su tendencia de servir a la población (sentido sociológico) o al pueblo (sentido politológico) sin distinción de ninguna índole. Por esto no es lo mismo pensar en «el público» y en «lo público» dentro del cosmos de la biblioteca pública.

 

Pero esta institución social, como comenzó a configurarse a fines del siglo XIX, se generó paulatinamente. Parada esboza así el pausado pero inexorable pasaje de la biblioteca particular a la biblioteca pública. Observa en torno a este fenómeno la experiencia europea, estadounidense e hispanoamericana que se produjo entre los siglos XVIII y XIX. Al analizar los orígenes de la primera Biblioteca Pública de Buenos Aires, él afirma que esta transición cultural fue “un movimiento lento y ascendente, con vertientes múltiples y heterogéneas, pautado, inequívocamente, por el advenimiento de la democracia y [consecuentemente] por el acceso al mundo del libro y de la lectura de amplios sectores de la sociedad” (Parada, 2002, p. 107). En efecto, el influjo de aquellos lejanos antecedentes, cuyas raíces modernas se remontan al siglo XVII en algunas latitudes, inspiró a gobiernos y pueblos a transitar del espacio privado al espacio público en materia de servicio de biblioteca.

 

Referencias

 

Bobbio, Norberto. (2006).  Estado, gobierno y sociedad: por una teoría general de la política. México: Fondo de Cultura Económica.

 

Habermas, Jürgen. (1989). The structural transformation of the public sphere: an inquiry into a category of bourgeois society. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press.

 

Harris, Michael H. (1995).  History of libraries in the Western World. Lanham, Maryland: The Scarecrow Press.

 

Parada, Alejandro E. (2002). De la biblioteca particular a la biblioteca pública. Buenos Aires, Argentina: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA: Errejotapé.

 

Rabotnikof, Nora. (1995). El espacio público: variaciones en torno a un concepto. En: Rabotnikof, Nora; Velasco, Ambrosio; Yturbe, Corina (Coords.), La tenacidad de la política: conceptos de la filosofía política,  persistencia y reformulación a la vuelta del milenio. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas. pp. 49-67

 

--------------- (1993). Lo público y sus problemas: notas para una reconsideración. Revista Internacional de Filosofía Política. No. 2, 75-98

 


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.