BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

INFORMACIÓN Y BIBLIOTECAS EN EL CONTEXTO DE LAS LUCHAS DE CLASES: EL PENSAMIENTO DE SHIRAZ DURRANI

Los sistemas bibliotecarios de países que se encuentran en desventaja económica, social y política, en contraste con los que se hallan en los países hegemónicos, no solamente han estado presenciando recias luchas sociales, políticas e ideológicas de los pueblos a los que pertenecen, sino que también han sido protagonistas, de una forma u otra, de esas luchas. Por ende, han sido relevantes los recursos de información organizada, tanto en la defensa del establishment, o sea del grupo socialmente dominante, como en los conflictos donde las clases subalternas han sido las conductoras de la transformación social y política. En efecto, la historia de las bibliotecas muestra que estas instituciones de lectura, consulta, estudio e investigación han estado tanto del lado de la clase en el poder como del lado de la base de la pirámide social, o sea, del pueblo.

Es decir, la historia de las revoluciones sociales y políticas evidencia que las bibliotecas son un elemento fundamental para que los líderes puedan crear los idearios revolucionarios pertinentes, sistemas de ideas que han servido como hilos conductores con el fin de orientar y movilizar a las masas. Sin duda, la información organizada en las bibliotecas es lo que permite la obtención del conocimiento necesario para forjar movimientos radicales. Como se sabe, las revoluciones, en tanto impulsaras del cambio social, se han fraguado en muchas ocasiones en los espacios bibliotecarios. La mejor muestra en este sentido fue la Revolución Socialista de Octubre o Revolución Rusa de 1917. Así las cosas, los bibliotecarios, en su calidad de trabajadores de la información bibliográfica, deben crear conciencia social sobre la importancia que ellos pueden desempeñar en el frente ideológico, en la lucha por el acceso a la información.  

En una sociedad anquilosada, en donde impera la injusticia social, las bibliotecas están al servicio esencialmente para satisfacer las necesidades de quienes detentan, custodian y defienden el poder opresivo; quienes se benefician a costa de los desventajados. Desde esta arista, el personal bibliotecario al servicio del status quo actúa para sostener a los dogmáticos, conservadores y reaccionarios, quienes tenazmente se resisten al cambio, a la mejora del mundo y a la defensa del planeta. En el otro lado, están las bibliotecas y los bibliotecarios que toman la decisión social y política de luchar conscientemente del lado de los oprimidos y explotados. Ninguno de los dos bandos exacerbados se inclina por actuar de forma neutral, ambos asumen claras posturas políticas. De tal suerte que la disyuntiva históricamente ha sido: servir para oprimir, avasallar y explotar o para liberar, emancipar e independizar. En tiempos de severas crisis, la práctica de la bibliotecología social contemporánea (o sea la biblioteconomía moderna con perspectiva social) debe, afirma Shiraz Durrani, estar del lado de los desfavorecidos; debe asumir la responsabilidad política de proporcionar la información pertinente al pueblo, recurso disponible para su liberación. Así, este bibliotecario africano es categórico al afirmar: “Para ser un buen trabajador de la información, primero hay que ser un buen luchador del lado del pueblo.” Por ende, Durrani hace un llamado al personal bibliotecario para que, primero, reflexione y acepte que vive en un mundo fecundo de luchas sociales; y, segundo, se sume al lado del pueblo. En concordancia con esta visión, si los sistemas oficiales de información y los medios conservadores de comunicación proyectan habitualmente los intereses políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos del sistema social establecido, entonces la satisfacción de las necesidades de información del pueblo se ve frustrada y obstaculizada, lo que induce a la creación y desarrollo de imprentas y bibliotecas clandestinas o subterráneas para que sirvan a los intereses del pueblo. En este orden de ideas, la «información alternativa» también desempeña un relevante influjo en la lucha de clases.

Para forjar una democracia radical, para poner fin a la explotación, los trabajadores de la información organizada deben ofrecer al pueblo aquellas fuentes teórico-prácticas que permitan a los individuos y grupos oprimidos liberarse del abuso, engaño y fraude de quienes pugnan por sus privilegios de clase. El disfrute de los valores democráticos (libertad, justicia, igualdad y equidad) debe ser verdaderamente para todos, no solamente para quienes ocupan y apoyan la cúpula de la pirámide social. Mientras las bibliotecas en algunos países sigan atendiendo especialmente a individuos y grupos al servicio de las clases opulentas, la frase con tinte democrático “bibliotecas para todos” seguirá siendo observada como un embuste, mito o quimera por aquellas comunidades que no han logrado tener acceso al libro, a las revistas y a los periódicos, consecuentemente, tampoco a las bibliotecas. Y son millones los seres humanos que aún en el presente siglo se hallan rezagados en cuanto al disfrute y uso de estos bienes bibliográficos.

 

Shiraz Durrani. Foto: African Books Collective

Shiraz Durrani al escribir sobre la relación que existe entre «bibliotecas y lucha de clases», asume una postura político-marxista. Y no puede ser de otra manera porque el concepto de «lucha de clases» es por antonomasia una categoría teórica e histórica marxista. Esta lucha la modela como una «lucha antirracista», al interior y exterior de la sociedad capitalista. Lucha que se convierte, a su vez, en lucha contra la explotación y opresión. Y en general, se trata de una lucha abierta y declarada por la inclusión social, la cual incluye la inclusión económica, política y social del pueblo. Sin embargo, asevera que estas luchas son temas prohibidos en la esfera profesional de la “biblioteconomía pura”, es decir, de la práctica bibliotecaria conservadora. Para superar esta situación tabú, las bibliotecas deben ser instituciones participativas, esto es, instituciones activas en el marco de las luchas sociales en general y en las luchas de clases en particular. Piensa que el personal bibliotecario no es un gremio que se encuentra al margen de las luchas más intensas de la sociedad; no es un ente enlatado al vacío en los estantes de las bibliotecas. Desde esta perspectiva, las bibliotecas de carácter público tienen que decidir si apoyan los intereses capitalistas o los del pueblo que pugna contra el proceso que impide que personas y grupos participen con plenitud en la sociedad a la que pertenecen.

De modo que la relevancia de la información está, según Durrani, estrechamente vinculada con la igualdad de la distribución de la información entre las diferentes clases, la cual también tiene que ver con una distribución justa de los sistemas bibliotecarios en determinados territorios. Esto no es un problema menor, pues tanto “la lucha informativa por la igualdad” como “la lucha por la igualdad informativa” en un Estado democrático adquieren especial peso específico. Si es que los conceptos «lucha informativa» e «igualdad informativa» pueden ser líneas de actuación para formular estrategias de nuevos servicios bibliotecarios y de información en el plano antagónico en que se gestan las luchas de clases. Afrontar la discriminación que incide en la desigualdad de oportunidades al momento de necesitar acceder a colecciones organizadas de libros y otros tipos de documentos, induce a reflexionar necesariamente sobre estos términos inherentes al campo de la «biblioteconomía progresista», contraparte de la «biblioteconomía conservadora».

El personal bibliotecario debe hacer conciencia que vive en una sociedad dividida en clases, siendo la clase dominante la que mejor controla la información para satisfacer sus necesidades precisamente de clase. En este sentido, los profesionales de la información, impresa y digital, requieren revaluar las funciones que las bibliotecas desempeñan en una sociedad dividida en clases. Si este personal es buen observador, se dará cuenta que las bibliotecas públicas, como bibliotecas generales disponibles formalmente para todos, en la realidad del sistema social capitalista no son verdaderamente bibliotecas abiertas a todos. Causa y efecto que, entre otros hechos, evidencia que seguimos viviendo en un mundo de opresores y oprimidos, de dominantes y dominados. Realidad de la que no pueden ser indiferentes los profesionales de la información en general y los profesionales de la bibliotecología y biblioteconomía en particular.

Los regímenes explotadores (colonialistas, imperialistas, neocolonialistas, capitalistas y neoliberales) han expandido y profundizado, en el pasado y presente, las brechas entre quienes tienen más acceso a la información y entre quienes carecen en absoluto de este derecho humano. Por ende, si la explotación es confrontada con la liberación, entonces la información es el recurso que puede ayudar a instaurar la emancipación como proceso manifiesto de la conciencia oprimida. Durrani dice que la falta de información en términos dinámicos y en momentos críticos “puede matar tanto en paz como en guerra.” Pensamos que este recurso organizado en las bibliotecas también puede matar en diferentes contextos de opresión y explotación, de avasallamiento y sojuzgamiento. Desde esta óptica, el trabajo bibliotecario profesional se debe aquilatar como relevante tanto para quienes luchan con espíritu de solidaridad y empatía por la liberación de las más vulnerables como para los que luchan contra la opresión que sufren en carne propia. El pensamiento de Shiraz Durrani es un llamado en esta dirección.

Esta vez, las citas textuales han sido agrupadas bajo estos tres asuntos:

1] La dimensión política de la información y las bibliotecas;

2] La información y las bibliotecas para la liberación o para la explotación;

3] Las bibliotecas en el marco de la lucha de clases

Como en los textos anteriores, las citas de Shiraz Durrani han sido tomadas de su libro: Information and liberation: writings on the politics of information and librarianship. Duluth, Minn.: Library Juice Press, 2008.

 

 

La dimensión política de la información y las bibliotecas

“Las actuales estructuras bibliotecarias y de información en el Tercer Mundo han evolucionado históricamente en el curso de intensas luchas sociales y políticas. Por tanto, reflejan las realidades pasadas y presentes de la sociedad en su conjunto.”

“En todas las sociedades de clases, las bibliotecas son instituciones que ha estado atendiendo principalmente las necesidades de la clase en el poder. Las contradicciones en el campo de la información surgen porque las necesidades de información de las diferentes clases son diferentes y se supone que las bibliotecas deben servir a todas las clases, a todas las nacionalidades, a todos los grupos raciales y étnicos y a todos los grupos de interés. En la práctica, las bibliotecas terminan satisfaciendo principalmente las necesidades de una clase o raza, mientras se mantiene el mito de que se atienden las necesidades de todos.”

Información para la liberación o para la explotación

“Quizás ahora necesitemos considerar el papel de la información en términos tan dinámicos, porque la falta de la información adecuada, en el momento adecuado, puede matar tanto en paz como en guerra.”

“Nuestro papel como trabajadores de la información no consiste en ocultar la realidad de la explotación y la falta de democracia en la sociedad, sino en exponer la opresión y mostrar fuentes teóricas y prácticas de información que ayuden al pueblo a poner fin a la explotación y a disfrutar de todos los derechos democráticos. En este sentido, la bibliotecología es una disciplina "social" que puede desempeñar un papel fundamental a la hora de proporcionar información pertinente al pueblo.”

“La única información disponible de forma gratuita es la que fomenta la sumisión y la aceptación de los desvalidos. La información que puede liberar la mente del pueblo y ofrecer una salida a la opresión social y la explotación económica no es tolerada por quienes con ello corren el riesgo de perder su poder.”

“El libre flujo de información en tales condiciones sólo puede lograrse cuando se resuelva esta contradicción social antagónica entre las masas y sus gobernantes impuestos y no democráticos.”

“La lucha en el frente ideológico ha estado presente en todas las luchas... Esto también es cierto en el campo de la información y las bibliotecas. Esta lucha se ha librado en varios niveles, pero ha estado bien representada en el campo de la información, la cual refleja las luchas sociales más amplias.”

“Toda la información formal y oficial y los medios de comunicación reflejaban el interés económico y político de la nueva clase dominante, que sirve a los intereses económicos del imperialismo. Frente a este embargo sobre las necesidades de información del pueblo, se han desarrollado formas subterráneas de sistemas de información que sirven a los intereses del pueblo.”

“Para ser un buen trabajador de la información, primero hay que ser un buen luchador del lado del pueblo en la lucha de clases.”

“La lucha por un servicio de información relevante está íntimamente ligada con las luchas políticas del pueblo por organizar una sociedad que asegure satisfacer los intereses materiales, sociales, culturales y políticos del pueblo. La lucha en el frente de la información no puede separarse de esta lucha social más amplia. “

“Es importante comprender las vidas y luchas de los trabajadores, ser uno de ellos y luego buscar formas de crear un servicio bibliotecario relevante.”

Las bibliotecas en el marco de la lucha de clases

“La biblioteconomía, por su naturaleza variada de proveedora de servicios, es más parecida a las ciencias sociales; es necesario que la profesión comprenda las fuerzas sociales, políticas y económicas que afectan a las sociedades. Al mismo tiempo, los propios bibliotecarios son parte de sus sociedades y siguen las reglas sociales y políticas establecidas por su clase y posición social dentro de estas sociedades.”

“Un paso concreto que los bibliotecarios pueden dar para ayudar a la población nacional en sus luchas es proporcionar más información de otros países del "tercer mundo" y mostrar cómo resuelven algunos de sus problemas. La información que podamos brindar puede ser de tipo positivo mostrando éxitos en las luchas de trabajadores y campesinos.”

“La cuestión de la relevancia de la información está relacionada con el asunto de la igualdad en la distribución de la información entre las diferentes clases. No puede haber igualdad en la información a menos que haya igualdad en la propiedad de los recursos económicos y el poder político. Así, la lucha informativa por la igualdad y la relevancia está directamente relacionada con la lucha por la igualdad económica y política.”

“La sociedad se niega a aceptar la realidad de las clases y las luchas de clases y las bibliotecas reflejan este enfoque limitado de la realidad de su sociedad.”

“Es importante relacionar las luchas dentro de las bibliotecas con dos luchas importantes fuera de ellas: la lucha antirracista en la sociedad exterior y la lucha de clases dentro de una sociedad capitalista… Pero estos son temas tabúes en una "profesión pura" como la biblioteconomía. Para quienes se toman en serio el antirracismo y la lucha contra la explotación y la opresión, sólo hay un camino a seguir: las bibliotecas deben ser participantes activos en las luchas sociales y de clase en la sociedad en su conjunto. Los bibliotecarios no son un grupo aislado, envasado al vacío en los estantes de las bibliotecas. Son parte de las luchas más amplias de la sociedad.”

“La lucha por la inclusión social es en esencia la lucha por la inclusión económica, política y social. ... En esta lucha, las bibliotecas públicas necesitan decidir si apoyan los intereses del capital financiero o los del pueblo que lucha contra la exclusión.”

“...esta es una sociedad dividida en clases y ciertas clases, debido a los recursos que controlan, tienen sus propios medios para satisfacer sus necesidades. El servicio necesita revaluar el papel y el propósito de la biblioteca en una sociedad dividida en clases y diversificada. Necesitamos aceptar el hecho de que el servicio de biblioteca pública no está abierto a todos y desarrollar un servicio basado en las necesidades, que satisfaga las necesidades del pueblo que no puede pagar la información y otros servicios bibliotecarios, como el aprendizaje informal. El nuevo papel de las bibliotecas debe garantizar que los recursos se utilicen para satisfacer las necesidades de las personas que no tienen otras formas de satisfacer sus necesidades. Estamos atravesando un cambio tecnológico importante y necesitamos ver cómo las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a desarrollar nuevos servicios.”


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.