BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

LA DIVERSIDAD RACIAL EN TORNO A LAS BIBLIOTECAS Y SUS BIBLIOTECARIOS: EL PENSAMIENTO DE SHIRAZ DURRANI

Introducción

El tema de la «diversidad racial» está vinculada con el concepto de «diversidad cultural». Términos que se encuentran, a su vez, en el centro tanto de la teoría como de la historia de la bibliotecología/biblioteconomía multicultural. Teoría e historia que con juicio crítico pone en duda las perspectivas típicas o tradicionales de estas disciplinas. En este sentido, cabe divulgar en América Latina y el Caribe la manera de pensar del bibliotecario africano Shiraz Durrani, quien ha estado cavilando al respecto. La diversidad racial en virtud que implica diferenciación racial, es un asunto relacionado con un complejo entramado de lacras sociales que conforman la nefasta esfera del «racismo», tales como la discriminación, segregación, persecución, xenofobia y exclusión. Perjuicios que han dejado severos daños en torno al funcionamiento de los servicios bibliotecarios y de información en diferentes contextos sociales y políticos.

Con base en su libro Information and liberation: writings on the politics of information and librarianship (Duluth, Minn.: Library Juice Press, 2008), esta vez los fragmentos seleccionados los he esquematizado en tres rubros, a saber: 1] Igualdad racial, diversidad étnica y práctica bibliotecaria; 2] La lucha contra el racismo en el campo de la biblioteconomía; y 3] La biblioteconomía negra para combatir el racismo.

La diversidad racial conlleva «diversidad étnica», y esta categoría comprende tener presente el caso de las «comunidades de minorías étnicas». En torno a la gran relación que existe entre «bibliotecas, diversidad racial, diversidad étnica y minorías étnicas», Durrani observa que en este contexto social-antropológico los avances en materia de servicios bibliotecarios han sido poco significativos y titubeantes, a tal grado que no se conoce un efectivo defensor en cuanto a igualdad racial, relacionada con los movimientos concernientes a las bibliotecas públicas. Este punto de vista cobra relevancia porque, en efecto, en varios países con gran diversidad étnico-cultural, las bibliotecas prácticamente no han relacionado sus servicios con problemas que entrañan igualdad racial y diversidad étnica. De tal modo, como nuestro autor asevera, las minorías étnicas están subrepresentadas, tanto en la plantilla de personal bibliotecario como en la comunidad de usuarios. En este sentido, poco se ha hecho en cuanto a investigación bibliotecológica para conocer, desde diferentes perspectivas, las necesidades de las minorías étnicas. Esto posiblemente se debe, dice Durrani, a que el personal profesional no haya aún adquirido las habilidades necesarias y étnicamente sensibles para lograr relacionarse con las comunidades y para involucrarlas socialmente en la percepción de sus necesidades de servicios bibliotecarios.

Para que el personal bibliotecario pueda pensar en términos de identidad étnica, deberá empezar a entender que las comunidades de minorías étnicas son sumamente diversas y cambiantes; que la sociedad homogénea y estática es una falsa apreciación que limita el ejercer una eficaz administración social bibliotecaria para así superar políticas y prácticas discriminatorias. Más aún, Durrani está consciente que la desigualdad racial o por origen étnico no es el único problema que sufre el mundo actual, pues refiere otras categorías que es menester considerar en el cosmos de las desigualdades sociales, como los millones de pobres, mujeres, personas migrantes y diversos grupos privados de sus derechos fundamentales, habitualmente relegados por las potentes fuerzas del capitalismo y el imperialismo.

En concordancia con el tema de la diversidad racial, Durrani expresa preocupación por el hecho que en los planos de la práctica bibliotecaria y de la academia el asunto concerniente al servicio de biblioteca para comunidades negras ha sido, y sigue siendo, ignorado y desestimado por la clase dominante que se identifica con el fenómeno de la supremacía blanca. Como también han estado siendo desconocidos, desatendidos e inexplorados, en el campo de la biblioteconomía, los movimientos que resisten al racismo. Así, tanto los profesores que imparten cátedras en las escuelas de bibliotecología/biblioteconomía como los editores de las publicaciones especializadas sobre la literatura en estas disciplinas, han pasado por alto esta problemática. Un ejemplo claro es lo que sucede en América Latina y el Caribe, pues a pesar que en varios países (Colombia, Cuba, Ecuador, Haití, México, República Dominicana, Uruguay, Venezuela) existe un gran porcentaje de población afrodescendiente, hasta hoy en día se le desconoce, cuando no se le desdeña, olvida o rechaza en el momento de planificar servicios bibliotecarios y de información. La realidad está a la vista, ¿cuántas ocasiones ha habido eventos académicos que traten esta materia en nuestra región? ¿cuántos libros y artículos arbitrados se han publicado al respecto? ¿Qué materias o asignaturas en los planes de estudios han integrado esta temática? De tal suerte que la historia de las comunidades negras en el entorno bibliotecario práctico y académico, impregnada a veces por una intensa y prolongada lucha de clases, aún está por aprenderse y escribirse. La excepción al respecto en esta región es Brasil, país que ha estado poniendo especial atención, en el marco de la biblioteconomía, a sus comunidades negras.      

Durrani al percatarse del racismo institucionalizado, infiere que el concepto de la «biblioteconomía negra» se le debe reconocer como una forma eficaz para combatir y eliminar, con fundamentos razonados, la discriminación racial. Las reformas superficiales o los servicios ficticios o convencionales no solucionarán los problemas que giran en torno a la necesidad de satisfacer las necesidades sociales de las comunidades negras desfavorecidas e históricamente excluidas del universo de la lectura y del acceso a los libros. Así las cosas, la biblioteconomía negra, afirma Durrani, es posible convertirla en el mecanismo intelectual para luchar con razón y fuerza contra el racismo en el escenario cultural, social y político de las bibliotecas. Las comunidades con estirpe africana, dada su posición en desventaja frente a la población blanca dominante, no tienen los elementos intelectuales y materiales necesarios para pugnar por mejores centros bibliotecarios, por esto el personal bibliotecario conservador no distingue la necesidad de cambiar el modus operandi de los sistemas tradicionales que administra. El pensamiento predominante y hegemónico, definido por la racionalidad moderna eurocéntrica, es su guía intelectual que le impide reconocer y respetar la diversidad racial y étnica. Por ende, desatiende el trabajo bibliotecario que debería humanamente destinarse a las comunidades conformadas por diversas minorías étnicas.

Los bibliotecarios negros y sus grupos comunitarios han estado expuestos a la sistemática discriminación racial por parte de la sociedad dominante y la habitual opresión de los Estados coloniales y poscoloniales. Ellos, los trabajadores bibliotecarios de color, se desenvuelven comúnmente en ambientes hostiles de empleo, asignándoseles labores y niveles más bajos que los que logran los bibliotecarios blancos. Aunado a esto, esos trabajadores de la información prácticamente no son tomados en cuenta en el momento de diseñar las políticas para hacer funcionar las bibliotecas en pro de las necesidades de las personas de color. Al ser menospreciado e ignorado el trabajo bibliotecario negro y sus comunidades a las que atiende, ha sido difícil distinguir el valor y la relevancia que éstas merecen en el contexto de una sociedad con inobjetable diversidad racial. Si no se reconoce esta realidad y se actúa en consecuencia, es poco probable que la biblioteconomía como profesión, dominada por personas blancas de clase media, pueda solucionar la problemática de injusticia social que caracteriza el entorno del personal bibliotecario negro y de la clase trabajadora negra. Romper el círculo vicioso en materia de desempleo, mísera educativa y pésimas viviendas en el que están retenidas y hacinadas las comunidades negras se agrava, afirma Durrani, por la desatención de algunas bibliotecas para realizar verdaderos esfuerzos con el objetivo de satisfacer genuinamente las necesidades sociales de ellas. Por esto, él asevera que esas comunidades observan los servicios bibliotecarios como inapropiados y con evidentes disparidades en el momento de requerir acceder a la información que organiza el personal de biblioteca.

Sin más preámbulo, se sugiere leer a continuación lo que piensa Shiraz Durrani con respecto a los tres rubros mencionados.

 

 

Shiraz Durrani. Foto: Academia.edu

 

Igualdad racial, diversidad étnica y práctica bibliotecaria

“Muchas autoridades locales han abandonado la práctica de contar con unidades de igualdad racial y las han reemplazado por unidades de igualdad que no sólo abordan la desigualdad racial, sino también las desigualdades que enfrentan las lesbianas, los hombres gay, los bisexuales y las personas transgénero, así como otras cuestiones de igualdad como las lésbico-gay, las mujeres y las personas con discapacidad. Si bien el objetivo es "igualar" las políticas y prácticas contra la discriminación, el efecto en muchos casos ha sido diluir la acción contra la igualdad racial.”

“Los avances en materia de igualdad racial y diversidad étnica en los servicios de bibliotecas públicas han sido en gran medida puntuales y los avances han sido limitados. No existe un defensor eficaz de la igualdad racial dentro del movimiento de bibliotecas públicas y los avances futuros son inciertos.”

“Son pocos los servicios de bibliotecas que han establecido objetivos mensurables y normas de servicio vinculadas a la igualdad racial y la diversidad étnica.”

“Las minorías étnicas están subrepresentadas entre el personal de los servicios de bibliotecas públicas y hay pocas oportunidades para que los ciudadanos de minorías étnicas influyan en la prestación de servicios.”

“Pocas autoridades bibliotecarias han ideado programas explícitos de investigación para indagar las necesidades de servicio de las comunidades de minorías étnicas. Si bien muchas autoridades bibliotecarias recopilan sistemáticamente datos sobre el origen étnico de los usuarios de los servicios, pocas realizan un seguimiento y una revisión detallada de dichos datos como medio para evaluar los patrones cambiantes de las necesidades de las bibliotecas.”

“Las actitudes y las habilidades profesionales pueden presentar barreras para el desarrollo de relaciones positivas con las comunidades de minorías étnicas. Es posible que el personal profesionalmente calificado no haya adquirido las habilidades y capacidades necesarias para establecer vínculos efectivos con las comunidades locales, o para involucrar a las comunidades en consultas sobre las necesidades de servicios, o para identificar opciones de servicios étnicamente sensibles, o para monitorear y revisar los servicios de una manera étnicamente sensible.”

“Son pocos los servicios bibliotecarios que han elaborado objetivos y metas específicos relacionados con la igualdad racial y la diversidad étnica y, cuando existen, estos objetivos y metas a menudo no son mensurables o tienen un alcance mínimo. La evaluación del desempeño y la medición de la calidad de los servicios bibliotecarios han tendido a funcionar de una manera que no tienen en cuenta el color de la piel ni los prejuicios étnicos. Las minorías étnicas tienen pocas oportunidades de contribuir a la definición de los estándares de calidad.”

“Las comunidades de minorías étnicas, lejos de ser homogéneas, son extremadamente diversas. Las necesidades de las bibliotecas no siempre se expresan en términos de identidad étnica; las necesidades de las minorías étnicas siguen cambiando, al igual que las nociones de identidad étnica.”

“La composición étnica, las actitudes, las habilidades y la experiencia del personal bibliotecario pueden representar un obstáculo para la eficacia del servicio en contextos étnicamente diversos. Las minorías étnicas están subrepresentadas entre el personal; pocos tienen la oportunidad de trabajar con organizaciones comunitarias locales; pocos miembros del personal tienen la experiencia de realizar actividades de investigación y seguimiento étnico.”

“Los servicios de bibliotecas públicas suelen funcionar de forma aislada de otras agencias locales que se han creado para satisfacer las necesidades específicas de las comunidades de minorías étnicas. Las oportunidades potenciales que surgen del trabajo en colaboración no se aprovechan al máximo. Al mismo tiempo, muchas organizaciones de minorías étnicas trabajan sin apoyo ni recursos suficientes y no están aprovechando al máximo su potencial.”

“Los servicios de bibliotecas públicas deben esforzarse más por comprender las necesidades de los ciudadanos, especialmente en contextos étnicamente diversos. Los enfoques actuales de prestación de servicios se basan en una forma paternalista tradicional de gobierno local, en lugar de un diálogo y una interacción eficaces con la población local. Como resultado, la estructura, la forma y el contenido de los servicios de bibliotecas públicas pueden no ser apropiados en un contexto culturalmente diverso y demográficamente fluido.”

“Para muchos grupos de usuarios de bibliotecas, incluidos los de minorías étnicas, la tecnología de la información y el acceso remoto a las bibliotecas públicas ampliarán el acceso y la opción. Al mismo tiempo, muchas minorías étnicas (en particular las que aún no tienen acceso a las bibliotecas públicas) y las organizaciones del sector comunitario que respaldan sus necesidades pueden no tener acceso a los nuevos medios tecnológicos.”

La lucha contra el racismo en el campo de la biblioteconomía

“No son sólo las cuestiones del servicio bibliotecario para negros las que se ignoran en general. La existencia de resistencia al racismo en el campo de la biblioteconomía y la documentación también ha sido ignorada de manera similar por los educadores bibliotecarios y las publicaciones "convencionales".”

“Una vez más, a quienes están en el poder les interesa ignorar o restar importancia a la existencia de dicha resistencia. Es muy raro oír hablar de resistencia al racismo en el campo de la biblioteconomía y la documentación. La resistencia de las comunidades negras y de los bibliotecarios al racismo institucionalizado apenas se reconoce, y mucho menos se utiliza como ejemplo de cómo combatir el racismo. Es irónico que una profesión dedicada al libre flujo de información practique la censura de la información y lo haga de manera tan eficiente.”

“La lucha contra el racismo no es sólo responsabilidad de las personas de color, sino de todos. En el sector de la bibliotecología y ciencia de la información, es especialmente responsabilidad de la dirección garantizar que no sólo se creen las condiciones para la eliminación del racismo, sino que se participe activamente en su eliminación.”

“El papel de las bibliotecas públicas en la lucha contra el racismo y la xenofobia, es un tema a menudo ignorado en la profesión bibliotecaria.”

“Para sentar las bases de una exposición más completa del racismo en el servicio bibliotecario, es importante exponer sus manifestaciones. Es la sombra que revela la forma de la sustancia oculta del racismo, el veneno lento en nuestra sociedad que matará al paciente si no se detiene a tiempo.”

“En general, el racismo puede eliminarse, pero sólo cuando las víctimas del racismo están empoderadas o se empoderan a sí mismas para combatirlo en las bibliotecas, como en otras esferas de la vida. En el campo de la información, el poder lo tienen los miembros de la arraigada clase media blanca, la mayoría de los cuales no están comprometidos con la igualdad. No sufren personalmente, o como clase, los efectos del racismo y, por lo tanto, no desempeñan un papel activo en la lucha contra él. Su estrecha perspectiva profesional y social garantiza un enfoque miope en la política, así como en la práctica. Su base de poder garantiza que cualquier individuo o grupo que intente desafiar el racismo sea "puesto en su lugar". Por lo tanto, la cuestión del racismo está estrechamente relacionada con la cuestión del poder y la clase.”

“Mientras tanto, hasta que las comunidades negras tengan el poder de eliminar el racismo, los marcos legales y estructurales son esenciales para combatirlo.”

La biblioteconomía negra para combatir el racismo

“Una vez que se acepta la existencia del racismo institucionalizado, se pueden explorar muchas formas posibles de combatirlo. Es necesaria la "biblioteconomía negra" para eliminar el racismo.”

“Si se quieren abordar y resolver seriamente los problemas sociales y profesionales planteados, entonces el concepto de biblioteconomía negra en sí debe reconocerse como una forma de proporcionar soluciones. Reformar un sistema bibliotecario básicamente eurocéntrico "añadiendo" algunas políticas marginales para abordar la discriminación racial no resolverá los problemas básicos. Tampoco un servicio simbólico a las comunidades negras abordará sus necesidades reales de información. Un nuevo concepto y una nueva visión del servicio a las comunidades negras es la única manera de proporcionar un servicio relevante a las comunidades desposeídas y excluidas.”

“La falta de reconocimiento de la necesidad de prácticas bibliotecarias especiales para abordar los problemas del racismo (descrito en sentido amplio como biblioteconomía negra) está relacionada con la falta de reconocimiento del racismo en sí y la ausencia de voluntad para eliminarlo.”

“Por lo tanto, el primer paso para resolver los problemas de falta de servicio a las comunidades negras y el mal ambiente de trabajo para los bibliotecarios negros es aceptar el concepto de biblioteconomía negra, que puede convertirse en una de las herramientas para combatir el racismo en las bibliotecas.”

“La mayoría de las bibliotecas no ven la necesidad de cambiar sus sistemas tradicionales porque las nuevas comunidades negras no tienen suficiente influencia económica y política para forzar un cambio en los servicios locales.”

“No sólo se ignoran las cuestiones relacionadas con el servicio bibliotecario para los negros, sino que también los educadores bibliotecarios y las publicaciones "convencionales" han ignorado de manera similar la existencia de resistencia al racismo en el campo de la bibliotecología y ciencia de la información (Library and information science).”

“No son sólo los problemas del servicio bibliotecario negro los que se ignoran en general. La existencia de resistencia al racismo en el campo de la LIS (Library and information science) también ha sido ignorada de manera similar por los educadores bibliotecarios y las publicaciones "convencionales".”

“Entre las herramientas utilizadas para reprimir la resistencia de los bibliotecarios negros se encuentra un ambiente de trabajo extremadamente hostil que ha dejado al bibliotecario negro aislado (cultural, social, ideológica y a menudo físicamente) en el lugar de trabajo. Incluso cuando la mayoría del personal es negro, suele estar en el nivel más bajo.”

“La historia completa de la lucha de las comunidades negras y de los bibliotecarios negros por una biblioteca y un servicio de información relevantes aún está por escribirse”.

“Existen pocos grupos de trabajadores bibliotecarios negros con un poder significativo, si es que existe alguno. Pocas autoridades, si es que hay alguna, tienen el mecanismo para consultar, de manera significativa, a las comunidades negras y a los trabajadores negros de la biblioteca, de modo que puedan influir en las políticas bibliotecarias, supervisar su implementación y garantizar que los resultados satisfagan sus necesidades.”

“No existen revistas ni libros que documenten las luchas de las comunidades y los trabajadores negros por la justicia. La profesión en su conjunto, dominada por hombres blancos de clase media que ostentan el poder, parece haber decidido que si no reconocen que hay injusticia y discriminación en el servicio que prestan, los problemas desaparecerán.”

“Los cambios necesarios para que las bibliotecas sean relevantes para las necesidades de las clases trabajadoras y de la gente negra no pueden producirse a menos que los bibliotecarios examinen su papel en el contexto social más amplio.”

“Muchos sectores de las comunidades negras parecen estar atrapados en un círculo vicioso de mayor desempleo, pobre educación y peores condiciones de vivienda que los blancos. Esto les dificulta exigir la parte que les corresponde de los servicios nacionales, incluidos los servicios bibliotecarios. Su desventaja se ve agravada por la falta de interés de algunas bibliotecas en hacer esfuerzos genuinos para llegar a ellas.”

“Muchas comunidades negras perciben los servicios bibliotecarios actuales como inadecuados y "desiguales".”

“Las bibliotecas públicas corren el riesgo de atender las necesidades de sólo una parte del "público". Una gran proporción de la población no recibe el servicio de bibliotecas públicas. Entre ellos se encuentran muchas personas de clase trabajadora, así como grandes proporciones de personas de raza negra y de otras minorías étnicas que constituyen casi la mitad de la población en muchos distritos. Además, se ven excluidas de las instituciones educativas. Si las bibliotecas públicas estuvieran "abiertas" a las personas negras, podrían proporcionarles una manera de superar las fuerzas de exclusión que las rodean. Pero no es así y los excluidos siguen sin poder acceder a la educación, a la información y a cualquier posibilidad de un cambio significativo.”


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.