BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

GABRIEL NAUDÉ, BIBLIOTECARIO POLÍTICO QUE ACUÑÓ EL TÉRMINO GOLPE DE ESTADO

A partir de este escrito, el tema rector versa en torno de la relación «bibliotecas, información y golpe de Estado», la cual el autor la expondrá en seis partes, a saber:

 

1] Gabriel Naudé, bibliotecario político que acuñó el término golpe de Estado.

2] El concepto del golpe de Estado.

3] Bibliotecas y golpe de Estado.

4] Información y golpe de Estado.

5] El golpe de Estado en Honduras, un peligro para sus bibliotecas y bibliotecarios y

6] El gobierno usurpador en Honduras ataca la libertad de acceso a la información

 

Si el presente análisis se circunscribe en el marco de la relación mencionada, entonces esta serie de reflexiones se ajusta a lo que es posible cultivar en el plano de lo que se puede entender como Bibliotecología política. Iniciemos el primer rubro.

 

La expresión «golpe de Estado» tiene su origen en Francia (coup d'État) con el bibliotecario Gabriel Naudé (1600-1653), quien estuvo al servicio primero de Henri Mesme, presidente del Parlamento de París, y sucesivamente de los cardenales Bagni y Barberini en Roma, y Richelieu y Mazzarino en París. Era época del auge de las bibliotecas privadas. Dado que Naudé asistió como bibliotecario al Cardenal Giulio Mazzarino (primer ministro de Luis XIV), a él se le atribuye la creación de la biblioteca que se conoce hoy como Bibliothèque Mazarine. Pero Naudé no solo es célebre en el marco historiográfico de las bibliotecas, sino que también es famoso en el universo práctico del profesional de estas instituciones por haber escrito el libro Advis pour dresser une bibliotèque (primera edición en 1627; reedición en 1644; edición contemporánea Klincksieck, 1994), el cual se concibe como el primer manual de biblioteconomía francés y mundial, y en el que propuso la apertura de las bibliotecas al público, cuya filosofía se sintetiza magistralmente cuando Naudé escribió en su Consejo para establecer una biblioteca: “La bibliothèque est le lieu de l'exercice public de la raison” (La biblioteca es el lugar del ejercicio público de la razón), idea sobre la que reside la simiente que inspiró la fundación de las bibliotecas públicas en la segunda mitad del siglo XIX.

 

El libro Advis pour dresser une bibliotèque (publicado recientemente al español bajo el título Recomendaciones para formar una biblioteca. KRK Ediciones, 2008), dedicado a Henri Mesme, se valora, en efecto, como un “tratadito” de biblioteconomía en donde se registran las “primeras ideas biblioteconómicas” (Escolar, 1990, p. 324), pues en esa obra, escrita durante su primer trabajo de bibliotecario, Naudé plantea importantes consideraciones para crear una biblioteca abierta el público, idea radical sin duda para aquellos tiempos en que el canon bibliotecario se instituía en el contexto de lo privado. En esta perspectiva, referente a esa obra de Naudé se afirma: “El objetivo principal que le guiaba era, pues, el de hacer circular los libros sin ninguna restricción respecto a su contenido o a sus autores, y sin distinción social entre los lectores” (Balsamo, 1998, p. 72). Se trata, según apreciamos, de una aproximación a los principios ético-cívicos que guían la actual praxis de la bibliotecología pública. En este sentido se advierte: “No olvidemos que el bibliotecario del Cardenal Mazzarino era un experto en temas biblioteconómicos y que, además, había sido el creador de la primera biblioteca pública” (Torres, 1996. p. 17) en Francia. 

 

Que no pase inadvertido que Gabriel Naudé, además de bibliotecario al servicio de personajes dominantes del siglo XVII (Richielieu, la reina Cristina de Suecia, entre otros), fue también el primero en adoptar el término bibliographia para su obra Bibliographia politica (Venecia, Francesco Baba, 1633), sustituyendo así la palabra Bibliotheca que hasta entonces se usaba en el mundo para designar los repertorios bibliográficos de aquellos tiempos. Respecto a este reemplazo terminológico, una notable historiadora de la bibliografía asevera que fue Naudé el primero en usar esa palabra (Malclès; 1954, p. 4; Malclès, 1963, p. 6); también los estudiosos italianos de la bibliografía (L. Balsamo, Rino Pensato) valoran esta aportación léxica como universal, es decir, ellos le atribuyen a nuestro personaje el haber usado por primera vez, con preciso rigor conceptual, el término «bibliografía».

 

En virtud de la vida y obra de Gabriel Naudé, esto es, de su : 1] actividad bibliotecaria al servicio de personajes ubicados en las altas esferas del poder, tales como Henri Mesme, presidente del Parlamento de París, 2] visión teórica-práctica de una biblioteca para facilitar el acceso libre a los fondos bibliográficos, con la finalidad de hacer efectivo el uso de éstos por parte del público sin distinción social, 3] bibliografía política, exposición crítica de libros referentes a un campo especializado en el plano del Estado, y 4] perspectiva que refiere a la biblioteca como un servicio para el ejercicio público de la razón, este personaje figura como un bibliotecario político del siglo XVII que procuró, en el contexto de un movimiento cultural denominado libertinage érudit, la organización de bibliotecas, el conocimiento bibliográfico, el estudio crítico y la libertad de acceso a la diversidad de pensamientos. Esta visión es quizás excesiva para la época, pero no errónea.  

 

Así que, como refiere una connotada estudiosa francesa de la bibliografía: “Naudé se interesa por todo, pero tiene evidente preferencia por la política” (Malclès, 1960, p. 26). Desde esta perspectiva, no resulta extraño que a Naudé se le asocie con la expresión política en cuestión. El título de su obra póstuma Considérations politiques sur les coups d'êtat, publicado en 1667 (edición en español: Consideraciones políticas sobre los golpes de estado. Madrid, Tecnos, 1998), es elocuente en este sentido. En efecto, aquel bibliotecario francés es reconocido como el autor que acuñó “el término «golpe de Estado» como categoría política”; en razón de esto, también se distingue “como el precursor de los estudios científicos sobre la materia” (González, 2003, p. 27). Por todo esto, para Naudé la política es, en los medios libertinos que caracterizaron el apogeo del absolutismo popular francés, la disciplina más elevada del ser humano. No en vano hoy en día aquel bibliotecario, en el contexto de la monarquía absoluta de Francia, forma parte no solamente de la historia de la bibliografía y la biblioteconomía, sino también de la historia de las ideas políticas (Touchard, 1990, pp. 263-264). El vínculo entre la técnica bibliográfica, la destreza bibliotecaria, el pensamiento biblioteconómico y el pensamiento político resultan evidentes en Naudé. La política influenció así el quehacer del bibliotecario de Richelieu.

 

 

 

Bibliografía

 

Balsamo, Luigi. (1998). La bibliografía: historia de una tradición. España, Ediciones Trea.

 

Escolar, Hipólito. (1990). Naudé y las bibliotecas francesas. En: Historia de las bibliotecas. Madrid, Ediciones Pirámide, pp. 323-332

 

González Calleja, Eduardo. (2003). Los golpes de Estado. Madrid: Arco Libros.

 

Malclès, Louise-Noëlle. (1954). Cours de bibliographie: a l’intention des étudiants de l’université et des candidats aux examens de bibliothécaire. Genève, Librairie E. Droz.

 

Malclès, Louise Nöelle. (1960). La bibliografía en el siglo XVII. La época histórica. En: La bibliografía. Buenos Aires, EUDEBA.

 

Malclès, Louise-Noëlle. (1963). Manuel de bibliographie. Paris, Presses Universitaires de France.

 

Torres Ramírez, Isabel de. (1996). Qué es la bibliografía: introducción para estudiantes de biblioteconomía y documentación. España, Universidad de Granada.

 

Touchard, Jean. Historia de las ideas políticas. México, REI-México, 1990. 

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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.